Sobre amenazas y oportunidades

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Son tiempos inciertos, no cabe duda. Lo único seguro es que no hay nada seguro, pero no hay nada nuevo bajo el sol.

En nuestra vida nos hemos enfrentado ya, seamos conscientes de ello o no, a múltiples situaciones en las que nuestra percepción, nuestra forma de ver las cosas ha determinado si se trataba de una amenaza o una oportunidad y en consecuencia a eso hemos decidido y actuado o nos hemos bloqueado y lo hemos dejado pasar.

No decidir es también decidir, si no decido hacer algo estoy decidiendo no hacerlo, ¿pero soy consciente de ello?).

La bipolaridad a la que estamos acostumbrados, el bien o el mal, el dolor o el placer, el amor o el odio… nos hace pensar que siempre hay sólo dos opciones para nuestra elección: blanco o negro. Y dejamos pasar la multitud de colores que hay entre ambos.

Es cierto, si, que están en la misma escala, en la misma línea, donde el blanco, están todos los colores juntos y el negro, la ausencia de color, pero ¿te imaginas una vida sin colores por pensar que sólo existen el blanco y el negro?

Con las circunstancias de la vida ocurre lo mismo, hay una determinada situación que, a priori, parece igual para todos (aquí entran nuestras creencias, que si los ricos lo tienen más fácil, que si en mi país es diferente, que si los hombres o las mujeres tal y tal…) y esa situación va a determinar una realidad. Mi realidad, que está compuesta por diversas cosas, principalmente, de nuevo, mis creencias, que sólo pueden ser de dos tipos (ahora si bipolar) limitantes o potenciadoras. Y es que vivimos con un filtro, con una “mascarilla” que deja entrar solo aquello que nosotros mismos percibimos que puede ser posible para mi, en este momento. Y con la misma sensación de la “mascarilla” vivo mi vida angustiado, pensando que me falta el aire, con dificultad para todo, especialmente para darme cuenta de que mi realidad no es la realidad. 

Hasta que no esté dispuesto a quitarme ese filtro, esa “mascarilla”, no seré capaz de respirar al 100% de mi capacidad. No seré capaz de ver los acontecimientos tal y como son, sólo acontecimientos que van pasando.

Todo depende de mi, de mis decisiones o de mi ausencia de estas. Hay una gran frase que dice “lo peor que puedo hacer es no hacer nada por pensar que puedo hacer poco”.

A partir de ahora te reto a que ante cualquier acontecimiento, dejes el papel de víctima, de creer que todo te pasa a ti o de pensar que “mal de muchos consuelo de tontos”. La realidad que te espera es la que tu creas, y lo que crees lo creas. Ante un suceso deja de ver la amenaza, deja de pensar en todo lo malo que puede pasar y empieza a ver la oportunidad, todo lo bueno que puede pasar.

Te aseguro que este sencillo ejercicio mental va a suponer un antes y un después en tu día a día y por supuesto en tu vida.

Si hay algo que ha cambiado mi forma de ser y mis resultados es empezar a pensar ¿para qué? me pasan las cosas y dejar de torturarme en el ¿por qué? me pasan.

Sé libre, no permitas que nadie piense por ti. No dejes que las limitaciones de otros determinen tu vida y la de los tuyos. Ahora es el mejor momento para ver las oportunidades y, si hace falta, volver a intentarlo.

“El momento más oscuro de la noche ocurre justo un momento antes del amanecer, y te prometo que el amanecer está llegando” Thomas Fuller.

Charly Relaño

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