¿Cuántas veces quieres descansar y no lo consigues? ¿O cuántas veces pasas la noche en vela, sin lograr conciliar el sueño?

Dormir, es fundamental y dormir bien es indispensable para llevar un estilo de vida saludable. Por ello, compartimos contigo estos 7 consejos para mejorar la calidad del sueño.

  1. El dormitorio: para lograr un sueño de calidad, la habitación debe estar oscura. La luz artificial interfiere en el sueño, haciéndolo más ligero. Por lo tanto, evita dormir con la televisión encendida y pon cortinas opacas para eliminar la contaminación lumínica del exterior.
  2. Los dispositivos electrónicos: si están muy cercanos a la cama pueden crear campos electromagnéticos que alteran el sueño. Es preferible alejarlos de la cama y desenchufarlos antes de irse a dormir.
  3. La contaminación acústica: el exceso de ruido tiene consecuencias en el sueño, al afectar la capacidad de alcanzar las fases del sueño más profundo. Por lo tanto, es necesario que el dormitorio esté en silencio para que el descanso sea el adecuado, por ejemplo, aislando las ventanas de los ruidos exteriores.
  4. La temperatura: influye en mayor medida en la calidad del sueño que la exposición a la luz y el tiempo. La temperatura ideal de una habitación debe oscilar entre los 18° y 22° grados, manteniendo la habitación ventilada antes de irse a dormir.
  5. La humedad:esta debe oscilar entre un 35% y 70%, evitando los ambientes secos, puesto que resecan la boca y dificultan la respiración. Los humidificadores son excelente aliados para combatir la falta de humedad.
  6. La cama: una buena cama, es fundamental para mejorar el sueño. La cama debe ser silenciosa y rígida, pero no dura. Se recomienda que la cabecera de la cama esté orientada al norte y el pie de la cama al sur. Además, el colchón debe absorber la transpiración, evitar que el calor se disperse y se debe adaptar a la anatomía de la columna vertebral.
  7. La almohada: mantiene la cabeza en posición natural mientras dormimos, y garantiza un mejor descanso. Dormir sin almohada, provoca que la nuca se incline hacia atrás y hace que las vértebras cervicales se opriman excesivamente. Cuando la almohada es demasiado gruesa, se produce el efecto contrario. La almohada ideal, debe ser baja, no muy blanda y que mantenga la cabeza en línea con el cuello.

Te invitamos a seguir estas recomendaciones y notar la diferencia en tu descanso. Tener un buen descanso, se traduce en una mejora de la calidad de vida y la salud y ello favorece la buena memoria, el crecimiento y la longevidad.

Jorge Martín.