Sobre miedo y respeto

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Estamos acostumbrados a que el miedo (en algunos casos el MIEDO) limite nuestras vidas. Le vemos como un enemigo al que vencer, al que enfrentarse y derrotar. Esto nos genera un gran desgaste, incluso frustración, porque a pesar de realizar el mayor de nuestros esfuerzos el miedo sigue ahí, burlón, desafiante, persistente, día tras día, año tras año…

Dicen que no es valiente el que no tiene miedo, si no el que actúa a pesar del miedo. Hoy quiero hacer una reflexión contigo, dejar de ver al miedo como el enemigo a abatir, como el gigante monstruoso, como el molino quijotesco, y empezar a verlo como el aliado que nos avisa, nos previene, que nos pone en alerta.

¿Qué es el miedo?

Es una buena pregunta, puede ser muchas cosas, pero lo importante es lo que sea para ti.

El sentido que le des a la palabra miedo determinará tu percepción sobre el mismo y el tipo de pensamientos y emociones que te genera, ya que estás determinarán tu toma de decisiones y de ahí la acción y los resultados.

Me gusta definir MIEDO como: Mi Imaginación Exagerando Dudas Ordinarias, y es que, nuestra mente, nuestra capacidad infinita de imaginar, de crear, a veces (más a menudo de lo que debería) se convierte en nuestro peor enemigo ya que tendemos siempre a pensar en “todo lo malo que me puede pasar” en lugar de en “todo lo bueno que me puede pasar”.

Y tendemos a exagerar cualquier circunstancia en aras de una supuesta “preparación” que no es tal si no más bien una “parálisis por análisis” que me lleva a la falta de toma de decisiones. Y amigos, no decidir es también tomar una decisión.

Si no decides ir, estás decidiendo no ir, y así con tantas y tantas circunstancias de nuestra vida cotidiana porque, según la neurociencia, tenemos más de 70.000 pensamientos diarios, una cantidad mínima de ellos conscientes, los demás inconscientes pero todos ellos generadores de emociones incluso cuando no se vayan a cumplir, que es en el 99,9% de las ocasiones.

Como el cerebro no sabe distinguir si son pensamientos ciertos o no, actúa siempre de la misma manera desencadenado la reacción: pensamiento-emoción-decisión-acción-resultado que es por otra parte bidireccional: resultado-pensamiento-emoción-acción, estableciendo un círculo vicioso o virtuoso según si el pensamiento es limitante o potenciador.

Lamentablemente la mayoría de nuestros pensamientos, incluidos especialmente los inconscientes, son limitantes y determinan la práctica totalidad de nuestras emociones y decisiones.

Así que ese miedo es imaginario, se genera en la mente como supuesto mecanismo defensivo que te ayuda en tu SUPERVIVENCIA, y esta es la principal función de nuestro cerebro en base a su origen reptiliano.

Me gustaría que te planteases que ese miedo, no es si no una alerta, como las luces de aviso del cuadro de control de un coche. ¿Qué ocurre cuando tu coche se está quedando sin gasolina o sin aceite? que se enciende una lucecita en el salpicadero, te advierte de la situación y el tiempo/distancia que tienes para resolverlo.

¿Qué ocurre si no hago caso a la lucecita? ¿Si me hago un Homer Simpson? es decir, ignoro el mensaje e incluso como me molesta la luz pongo delante el paquete de tabaco o una pegatina con un “smiley”. No hay luz, ya no hay peligro. Pues eso, que me quedo sin gasolina y se para el motor o se estropea, quizás irremediablemente, el vehículo.

Nuestra parte racional analiza la situación y le da el grado de importancia y urgencia necesarios. A pesar de que me “preocupa” la situación, no entro en pánico inmediatamente si no que me “ocupo” de resolverla antes de que sea inevitable.

Pocos somos los que inmovilizamos el coche si se enciende la luz de reserva o de “nivel bajo de aceite” aunque muchos somos los que esperamos casi al final, casi casi al límite para solucionarlo. Un amigo mío llamaba a su coche “el apache”, le pregunte que por qué y me dijo “porque siempre está en la reserva”.

El miedo tiene que ser medible, gestionable, analizable, comprensible, racional. Porque no puedo actuar sobre lo que no puedo comprender. El miedo es una escala fobia-pánico-miedo-temor-incertidumbre… y debo ser yo mismo el que analice la realidad de la situación para etiquetarlo como corresponda. ¿Miedo irracional? ¿Miedo extremo? ¿duda? ¿no saber que va a pasar? Yo elijo, pero con esa elección estoy modificando mi pensamiento, y por tanto mi emoción que determinará mis resultados.

Puede ser que el miedo sea un compañero de baile poco deseado, pero es el único en la sala, y si le empezamos a tratar con RESPETO, y le empezamos a entender y comprender en lugar de temer y rechazar estoy seguro de que nos puede dar grandes alegrías. Recuerda que eres tú quien determina tu realidad, y tanto si crees que es cierto como si crees que no, tienes razón.

Charly Relaño

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