Mantener el rumbo de tu negocio

Quizás lo que más nos cuesta a los emprendedores es mantener la atención en nuestro proyecto. Hemos sufrido unos meses de parón seguidos de unos momentos de incertidumbre, que parecen no acabar nunca. Y todo esto nos hace desviar la atención de lo verdaderamente importante,  nuestro proyecto.

Seguramente a ti te pase como a mí, que todos los días ves aparecer un montón de supuestas oportunidades. Siempre hay negocios “mágicos”, ganancias millonarias, cosas que aparentemente son muy fáciles y que con un pequeño esfuerzo nos van a hacer ricos.

Cada vez me llegan más y más ofrecimientos de negocios y oportunidades que hacen grandes promesas y que hacen replantearme si el esfuerzo que dedico a mi proyecto personal está dando el rendimiento que me había propuesto.

No sé, y no quiero discriminar ni decir nada negativo de ningún proyecto o negocio en concreto incluso aunque aparentemente me pueda parecer irreal. Si esas ofertas serán realmente para mí o para las personas que conozco, ni siquiera sé si daría el rendimiento que promete. Lo que sí te puedo asegurar es que son unos grandes “ladrones de foco”.

Todo el tiempo que dedico a leer y a responder a esas personas, a investigar sobre esos “fantabulosos” negocios, a pensar si de verdad dieran ese rendimiento ¿merecería la pena seguir haciendo lo que estoy haciendo ahora?

El cheque de 24 horas

Lo más valioso que tenemos es nuestro tiempo, es algo que no podemos recuperar, uno de mis maestros me dijo una vez: “todos los días nos regalan un cheque de 24 horas, pero tiene trampa, tenemos que gastarlo solo ese día”. Con esto quiero reflexionar en el tiempo que perdemos y que dejamos de dedicar a nuestros proyectos personales y profesionales, e incluso nuestras familias y seres allegados por estas fantasías que aparecen todos los días y sus promesas.

La experiencia me ha demostrado que efectivamente hay negocios que son increíbles y que una mente mediocre, como la que tenemos (y yo me incluyo) la mayoría de las personas, no puede entender completamente.

Es cierto que hay miles y miles de personas ahí fuera que están ganando cifras descomunales todos los meses con negocios que para muchos de nosotros parecen pura fantasía.

No es mi misión, ni mi intención juzgar a nadie, ningún proyecto, ningún negocio, ningún pensamiento, ninguna idea, ninguna creencia, y mucho menos quiero resaltar las limitaciones de las que somos, o no, conscientes.

Pero hoy quiero romper una lanza a favor de lo que debería ser más importante para ti que es tu propio proyecto.

Los emprendedores nos lanzamos a la piscina del emprendimiento muchas veces para dejar atrás las limitaciones que supone trabajar para otros, seguir el ritmo de otros, seguir las órdenes de otros, adecuarnos a reuniones, entender productos o servicios que no hemos desarrollado nosotros, compartir ideas o no, viajar, tener gastos extra, exponernos públicamente, etc. Y esto es precisamente lo que  muchas veces nos piden estas oportunidades que nos ofrecen, cosas que la mayoría de ocasiones no estamos dispuestos a hacer ni siquiera por nuestro propio proyecto.

Hay una gran frase que dice “si no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”.

Esa es la situación en la que me veo cuando valoro estas oportunidades que me ofrecen, y es que me he hecho emprendedor para vivir de mi pasión y para crear un legado que pueda ayudar a miles de personas en todo el mundo. Pasa por enfrentarme a muchas de las necesidades que otros me están pidiendo para sus negocios. Y esto me hace replantearme, ¿estoy dispuesto a hacer más por el negocio de otro que por el mío ?

Cantos de sirenas

En la mitología griega en concreto en los viajes de Ulises se hablaba de los “cantos de sirena” en los que los marineros eran embaucados y atraídos a desviar sus naves que inevitablemente naufragaban chocando contra los escollos y arrecifes para hacer posteriormente devorados por esas preciosas criaturas que con tanto amor les habían llamado. En nuestro emprendimiento, como si de un viaje en barco se tratara, es muy importante mantener el rumbo y todo lo que nos distraiga de él resta en la consecución de nuestros objetivos. Como emprendedor, como capitán de tu propio barco y timonel, tienes que ser firme y aguantar cualquier intentona de cambio tanto interna como externa.

Hablemos pues del coste de oportunidad, esto es valorizar económicamente el tiempo que perdemos con otras cosas que no son nuestro negocio o emprendimiento. Pongamos el ejemplo de qué has llegado a la conclusión de qué tus ingresos por hora de trabajo o servicio deberían ser 50€, si dedico dos horas a analizar otro proyecto o idea, me ha costado 100€ que es lo que podría haber ganado si me hubiera dedicado a lo mío.

Si no has sacado tú coste por hora te ruego encarecidamente que lo hagas lo antes posible  sí no nunca vas a saber cuál es el valor potencial de ese cheque de 24 horas que te entregan cada día.

Si continuamos dejando qué ese tiempo se nos vaya entre los dedos estamos hundiendo nuestro propio barco, y cómo queremos ser buenos capitanes tenemos que estar atentos a todo lo que no sea favorable a nuestro rumbo.

No quiero con todo esto decir que te cierres en banda y que te vuelvas un “borde” que no quiera escuchar a nadie y que solo quiera hablar de lo suyo, ya que esto es más que contraproducente, pero sí a que reflexiones sobre el tiempo que le dedicas a todo aquello que no es estrictamente tu negocio o emprendimiento.

Si tenemos un mapa de ruta bien detallado con los hitos y con los objetivos a corto, medio y largo plazo y somos escrupulosos en seguirlo fielmente y poner todos nuestros recursos a su disposición seremos capaces de hacer grandes cosas para nosotros mismos sin necesidad de recurrir a los sueños de otros. Sigue disfrutando de lo más importante, tu vida. Muchas gracias.

Charly Relaño